martes, 8 de febrero de 2011

Día 4: Munich

7 de febrero de 2011

Debido a los casi 5 litros de cerveza que me bebí ayer, el blog de hoy llega con retraso, a parte de ser más escueto que otros dias.
El día amaneció muy bien, con un sol que calentaba más de lo esperado en esta época del año en Alemania.




Depués de desayunar, nos dirigimos dando un paseo a la Marienplatz. De camino, vimos decenas de coches de policia y camiones de todas las televisiones del pais. Parece ser que se celebraba en Munich un congreso mundial sobre la seguridad al que asistieron los líderes más importantes del mundo. Zapatero no parece que estuviera.

Lo primero que vimos al llegar a Marienplatz, fue el edificio del nuevo ayuntamiento. Realmente bonito. Parecía una catedral.



Bajo el reloj, había unos muñequitos que a las 11 y a las 12 en punto de la mañana, se marcaban un bailecito, a la vez que sonaban todas las campanillas de la torre.



Subimos a lo alto de la torre, que ofrece una buena panorámica de la ciudad.








El estadio Allianz Arena estaba lejísimos, pero al ser tan grande, podía apreciarse desde la torre.



También se preciaba la torre de la ciudad olímpica.



Fuimos a visitar la residencia de los reyes. La fachada del edificio se encontraba en obras.



La residencia por dentro es enorme. Como todos estos sitios, está repleto de lujos mires donde mires.




Este techo está pintado con efecto profundidad para que parezca más alto de lo que realmente es.







Finalizando la visita, hay una sala blindada que guarda multitud de reliquias, sobre todo huesos.


En esta caja dicen que hay huesos de algunos de los bebés que Herodes mandó asesinar.


Dicen que este posiblemente este sea el cráneo de Juan Bautista.

La puerta es a prueba de ladrones.










Recorrimos la ciudad a pie, y al final acabamos en el Jardín inglés, el pulmón de Munich. Es un parque más grande que Central Park.




Como hacía tan buen tiempo, estaba abierto el Biergarten, por lo que empezamos a beber cerveza.






Al caer la noche, sobre las 5:30 de la tarde, volvimos al centro para cenar, ya que no habíamos comido en todo el dia.


Repetimos la misma cervecería de ayer, ya que ahí seguro que nunca falta sitio.


Aquí, lo primero que hay que hacer es pedir un buen litro de cerveza.






Para cenar, la especialidad de la casa.



Y otra cerveza para acompañar.




Las mesas son compartidas, así que compartimos la velada con unos suizos.



Y un último traguito para despedir la noche.


2 comentarios:

  1. Me alegro que hayais visitado la Residenz, estáis haciendo un buen recorrido!

    Cervecita y más cervecita, jajaja!!! os váis a volver alemanitos natos, jajaja!!!

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  2. La Residenz es muy bonita, pero madre mia, es enorme. Menuda paliza a andar nos dimos. Montse tiene un programa en el móvil que te cuenta los pasos que das, y este dia dimos 13.500 pasos.
    Lo de la cerveza, no sé si volveré a beber en mi vida. 5 litros en un dia son muchos litros, jejeje.
    Saludos!!!!!

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